A pesar de que los tulipanes están asociados con
Holanda, son originarios de Irán, Afganistán, Asia Central y Europa del
Sur. La palabra tulipán proviene del término persa Dulband, que
significa Turbante, haciendo así referencia a la forma que su flor
adopta cuando está cerrada. Sus plantas herbáceas, bulbosas, con flores
actinoformes y hemafroditas se usan en los jardines para ornamentar
cualquier espacio. La mayoría son de flor simple, orientadas hacia
arriba y compuestas de seis pétalos. La planta crece unos 20 centímetros
y es muy resistente al frío y a los fuertes vientos. Requieren suelos
sueltos, con buen drenaje.
Prepararemos el suelo para que esté bien mullido y
los plantaremos a unos 15 centímetros de profundidad, y a una distancia
entre ellos de 10 centímetros aproximadamente; quedarán preciosos si lo
hacemos en forma de círculo y mucho más si mezclamos distintas
variedades y colores. Debemos revisar el suelo para que éste permanezca
húmedo sin encharcamientos.
Si los cultivamos al aire libre, en jardines o
macetas en regiones donde el invierno es largo y frío, los bulbos
recibirán el frío natural y necesario que le permite romper la latencia,
y comenzará la emisión de raíces , siendo así su floración natural
durante la primavera.