Este árbol de la familia
de las rosáceas, es de hoja caduca y de porte medio; es muy
parecido al membrillero pero de más valor ornamental.
Sus frutos aparecen
abiertos por su extremo, lo que le da un aspecto muy peculiar,
es un frutal auto-fértil por lo que no es necesaria una
fecundación cruzada.
Es muy resistente al frío
y soporta heladas con temperaturas de hasta -20 º C , pero
prospera mejor en zonas cálidas y resguardadas, pero sin calores
fuertes y secos.
Prefiere el sol o la
media sombra, y siempre en lugares aireados. Aunque no es muy
exigente con el tipo de suelo lo prefiere con buen drenaje y sin
compactar. Sin embargo lo que no tolera es un suelo con excesiva
salinidad.
No necesita una poda
anual, solo pequeños aclareos de las ramas más débiles o
deterioradas, también se pueden acortar las ramas que sean
demasiado colgantes, pues no conviene que lleguen al suelo.
Tampoco requiere riegos suplementarios.
En cuanto al abonado será
suficiente el que hagamos en el momento de su plantación.
Sus frutos que conservan su nombre “los nísperos”, se deben
cosechar cuando hayan madurado, esto será entre noviembre y
diciembre, aunque en octubre ya estarán redondeados y se deben
dejar en el árbol entre 3 o 4 semanas más para afinar su
maduración, pues todavía son ácidos en exceso