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… 77 años después…
Mi nombre es Arturo,
vengo de una familia de negocios y también tengo varias acciones en algunas
empresas, estoy felizmente casado con Marta, tenemos un hijo, David de 7 años y
una perrita, una Akita inú llamada Nube. Antes de comenzar esta historia,
vivíamos en el centro Madrid. Para el que no la conozca, es una ciudad enorme,
donde tienes de todo y hay muchísima gente, pero te sientes solo al fin y al
cabo, y a todo esto… el estrés del día a día va calando en tus huesos.
Por eso nos queríamos trasladar a una zona más tranquila, lo teníamos decidido!!
En un periódico vimos nuestra gran oportunidad: una mansión, en un lugar
apartado del pueblo, aunque había una urbanización a 4 Km. Pertenecía a un
pueblo de Lugo, ¡era ahora o nunca!
Lugo… era perfecto. Llamamos y nos pusimos en contacto con el vendedor; lo
primero que íbamos a hacer era ver la casa para decidir si nos gustaba.
Al llegar el fin de semana, dejamos a Nube, nuestra perrita, con nuestro vecino
Alberto y nos pusimos en marcha para ver la mansión. Allá que fuimos los tres,
cogimos el coche y nos plantamos en Lugo. A media mañana habíamos quedado con el
vendedor en el pueblo, que por cierto nos pareció precioso… tenía un aire
medieval que le daba un encanto especial… seguro que tendría mucho turismo, pero
el caso es que no podíamos verlo ahora… el vendedor ya estaría esperando!!!. Ya
lo veremos otro día!. Pasamos a recogerle y nos fue guiando hasta la mansión.
Cuando llegamos a la mansión que queda en medio del campo (aunque la
urbanización no se veía muy lejos), totalmente aislada (que maravilla, pensé
¡Aquí nadie nos molestaría!!), vimos un gran muro, un muro enorme muy difícil de
escalar… el vendedor abrió la puerta de la valla y vimos… más campo, un gran
terreno, totalmente descuidado, lleno de cardos y otras malas hierbas. Como
vimos el terreno tan salvaje, se me ocurrió preguntarle al vendedor:
- Por curiosidad, ¿Cuánto tiempo lleva esta casa deshabitada?
- Pues aproximadamente unos 70 años… ya sabe, por cuestión de herencias y
papeleos. Me respondió el vendedor. Yo me quedé sorprendido y le dije:
- ¿Como que por cuestión de herencias?, ¿Porqué hubo tantos problemas con la
herencia?.
- Pues verá, hay una historia sobre la casa, dicen que vivió en ella una de
las familias más ricas de la comarca, y un buen día desaparecieron todos…no
se supo nada más sobre ninguno de los habitantes de la casa; me contaron que
la familia viajaba mucho y que de uno de los viajes no regresaron nunca; el
caso es que nunca se supo qué pasó realmente… pasados los años, entre todos
los herederos se pusieron de acuerdo para venderla. Entonces miré a mi
familia y le dije:
- ¿Qué os parece?, ¿Os asusta el tema?, a lo que Marta me contestó:
- Eso qué más dá… eso pasó hace mucho tiempo, ¿no?. Además, el caso es que
la casa está disponible, ¿no es así?.
- Bueno, parece que da un poco de miedo, papi, pero… tú me dices que los
fantasmas no existen, que eso es sólo en las películas, ¿no, papi?.
- Así es, David.
- Vamos, entonces a verla…este terreno está muy mal, es mejor que no pasemos
con el coche. Perdonen por tener la parcela en estas condiciones, pero es
que no tenemos tiempo para mantener todo esto en condiciones, y como su
visita era tan rápida, no nos dio tiempo a adecentarlo. Explicó el
vendedor.
- No pasa nada, qué vamos a hacer… vamos andando, pues!!.
Nos tuvimos que abrir paso, a través de las grandes malezas, y pinchándonos,
claro, hasta la casa… se me hizo eterno hasta llegar a la fachada.
Pero ahí estábamos ya: delante de la casa. Una gran mansión abandonada que en un
tiempo atrás pertenecía a unas de las grandes familias de la comarca.
La pintura de la fachada estaba bastante desgastada. Para acceder a la casa,
había cuatro escalones en la entrada principal. Subimos y el vendedor nos abrió
la puerta… nada más entrar había dos escaleras: una en el centro que subía al
segundo y tercer piso y la otra pegada a la pared izquierda para bajar al
sótano. Vimos la casa, nos la estuvo enseñando… todo era telarañas y polvo… bien
se intuía el abandono que había sufrido esta casa, los 70 años que habían pasado
sin ser habitada… aunque más bien parecía más tiempo. Al salir de la casa el
vendedor se atrevió a preguntarnos:
- Bien, ¿qué os parece la casa? ¿os gusta?
Marta me cogió del brazo y dijo:
- ¿nos disculpa un momentito?
- Naturalmente, dijo el vendedor.
Entonces, un poco apartados de David y del vendedor me preguntó qué me parecía,
a lo que le respondí que después de hacerle una buena reforma seria perfecta,
pues la casa era muy bonita y estaba apartada de todo, ¡justo lo que andábamos
buscando!!.
- Tienes razón, cariño. Además, nos viene estupendamente, es muy cómoda
para nosotros. Me dijo mi mujer, entonces vino corriendo David nos
abrazó y nos dijo muy contento:
- Me gusta mucho esta casa, mamá… papá… ¿la vamos a comprar? Así que
volvimos al vendedor y le dije que sí.
- Nos la quedamos!!. Sonrió el vendedor, me dió la mano y dijo:
- Entonces, en ese caso… Le cortó Marta y le dijo:
- Sólo una aclaración antes: me gustaría saber si tenemos todos los
servicios necesarios cerca, supongo que en el pueblo: colegio, centro de
salud… en fin, todo lo necesario para vivir. Y dijo el vendedor:
- Claro, no se preocupe de todo eso; aquí hay de todo. El colegio es muy
bueno; lo sé porque mi hijo estudia aquí, claro, y está muy contento con los
profesores, los compañeros, y también con el pueblo… le encanta esto. Verás
como a ti también te gusta, chaval, le dijo a David.
- En ese caso, adelante… nos la quedamos. Nos salió a ambos a la vez (a
Marta y a mí).
- Me alegra oírlo. Bien, estaba esperando para darles una buena noticia, de
lo que no hemos hablado hasta ahora: tengo una empresa que se encargará de
dejarle la casa a punto; le harán una limpieza general de interior y
exterior, además de hacerle algún que otro arreglillo que le hace falta.
Quedará lista para vivir. (dijo el vendedor).
- Suena bastante bien. Eso es estupendo, todavía mejor (dijo marta).
- Bien: en cuanto quede todo listo os llamaré. Dijo el vendedor.
El vendedor cerró la
casa, volvimos todos hasta el coche, y le dejamos en el pueblo de nuevo. De
momento, no nos quedaba más remedio que volver a nuestra casa de Madrid, ¡pero
con muchísima ilusión por poder vivir pronto en nuestra nueva casa!!
En cuanto regresamos a Madrid pusimos a la venta nuestro piso… tardamos
realmente poco en encontrar comprador, y… todo estaba preparado para cuando nos
avisaran de la mansión.
4 meses después nos avisaron. ¡Por fin nos íbamos a marchar de Madrid… íbamos a
dejar atrás el estrés y el ajetreo diario!!. Además era una época estupenda,
pues David había terminado el cole… estábamos en verano, y ya en Septiembre
empezaría el colegio en Lugo. Ahora a disfrutar el verano en nuestra nueva
casa!!!.
Llamé al comprador de nuestra casa y a un servicio de mudanzas que teníamos ya
casi concertado para darles todas las instrucciones. Quedamos con el comprador
bien temprano, pues nosotros teníamos que salir para Lugo, y era un viaje muy
largo. Llegó a la hora, pues la verdad es que él también estaba deseando que le
diéramos las llaves, así que solucionamos lo poco que quedaba pendiente, le di
las llaves y nos despedimos.
Abajo ya estaban esperando Marta y David en el coche, para viajar hasta nuestra
nueva casa, ¿que digo? ¿nueva casa?… nueva vida!!!, allí, en Lugo!!!… Allá
vamos! Pensé. El camión de mudanzas con todas nuestras cosas había salido ya
hacía un rato.
Se nos hizo un poco pesado el viaje, pues la verdad está un poco lejos… pero por
fin habíamos llegado!!!. Habíamos quedado con el vendedor directamente en la
casa. Cuando llegamos estaba la cancela abierta… esta vez entramos con el coche
hasta la casa… ya se podía entrar con el coche a la parcela porque estaba todo
totalmente limpio. Eso era otra cosa, ¡había quedado precioso!. El vendedor
estaba esperando en la misma puerta de la mansión, apoyado en su coche; nos
recibió con una sonrisa.
- Qué, familia… esto ya es otra cosa, ¿no? Nos dijo.
- Mira, papá: la casa parece nueva. Me dijo David. Le sonreí y le dije:
- ¿Te gusta, cariño?
- Nos gusta a todos. Dijo mi mujer.
El vendedor se acercó a la puerta y nos hizo un gesto para que entráramos:
- ¿Qué os parece si la vemos por dentro? Nos dijo.
- Estupendo. Le contesté con una sonrisa. Vamos adentro.
Estábamos los tres impacientes por saber cómo quedó la casa por dentro y cuando
abrió la puerta… ¡Qué maravilla!!! Vaya cambio!!!... pero si es verdad que
parecía nueva… todo brillaba; hasta los muebles brillaban… ¿Muebles?, pero… si
no me pareció que hubiera muebles cuando la vimos. Entonces, pregunté:
- Estos muebles, ¿son nuevos?, ¿nos han mueblado Vds. la casa? Tras una
carcajada, el vendedor nos dijo:
- No, hombre!!!… Los muebles ya estaban; lo que ocurre es que los hemos
limpiado y barnizado… y por eso parecen nuevos. Le entrego además este
listado para puedan ver todo el trabajo que hemos realizado en la casa. Ah!
Eso sí: no hemos podido entrar en el sótano, nos faltaba la llave, pero… no
se preocupen, porque mañana a primera hora vendrá un cerrajero a cambiarla.
- De acuerdo, no hay problema. Le dije, tras firmarle la copia del listado.
- Bien… pues mi trabajo aquí se da por finalizado. Ya saben que si tienen la
mínima queja, pueden llamarme. Espero que disfruten de la casa y que
esté todo a su gusto. Buenas tardes. Se despidió el vendedor.
Cuando se fue, entró el camión de mudanzas para descargar el camión, mi familia
entró a la casa y yo decidí dar un paseo con mi perrita Nube, para que fuera
conociendo la zona. Mientras daba ese paseo, iba leyendo el papel que me había
dado; fuimos por unos hermosos pinares, y es que era todo precioso!!! Qué
tranquilidad!!! Qué aire más puro!!!. Me senté en unas rocas para descansar un
poco, pues parecía que me había alejado un poco; así cogería fuerzas para
volver. Al regresar, estuve observando la fachada… Qué bonita había quedado!!!,
Era verdad que parecía nueva!!! A todo esto, mirando la fachada como estaba, me
pareció ver en el segundo piso pasar una silueta de una persona muy cerca de una
de las ventanas; al principio pensé que era una tontería; además, sería una de
las personas de la mudanza. El caso es que al llegar, todos estaban fuera de la
casa, y aún no habían entrado en ningún momento. Marta y David me dijeron que
tampoco habían subido, que habían estado curioseando pero solo en la planta baja
de la casa. Así que decidí no darle más vueltas: seguro que era mi imaginación,
que me había jugado una mala pasada, y es que el viaje había sido muy largo, y
estaba cansado; ya, había sido solamente eso, Una alucinación por el
cansancio!!!.
Cuando llegó la noche decidimos ir a un restaurante al pueblo; cogimos el coche,
y tuvimos que parar a repostar en la gasolinera, pues ya estaba en las últimas
el depósito. Mientras estaba pagando, escuché una conversación:
- ¿sabes? Han comprado la #### que está cerca de la urbanización de
Camporosado. Y el empleado le respondió:
- Se va ### de lo que le va a pasar a ####.
No me pude enterar de lo que decían, porque había mucha gente hablando por allí.
¿Estarán hablando de nuestra mansión?, pensé. ¿Tendrá algo que ver aquella
conversación con lo que ví en la ventana? No… qué tontería!!!… tan sólo son
cotilleos de pueblo, pues al fin y al cabo, aquí somos forasteros. Así que
decidí no darle mucha importancia y olvidar el tema.
Fuimos a un restaurante, el primero que encontramos en el pueblo, pero resultó
ser de lujo… disfrutamos los tres de una estupenda cena.
Avances del tercer capítulo:
Arturo se va al
ayuntamiento para empadronarse, se encuentra con el alcalde, y éste le cuenta
algo que pasó cerca de la Mansión hace poco tiempo. Vienen los familiares de
Arturo, y al ver la casa, un primo suyo le dice que la casa es muy grande para
los tres, así que podrían abrir una casa rural, ocupando la mitad de la mansión.
Así que empiezan de nuevo con las reformas; a partir de ahí suenan ruidos
extraños. ¿Qué le contó el alcalde a Arturo? ¿Quién provoca esos ruidos
extraños? Todo esto y mucho más en el tercer capítulo.
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